De
acuerdo a las investigaciones realizadas, puedo asegurar que:
Actualmente,
no se desconoce el hecho de que las tecnologías formen parte de nuestra vida
cotidiana. Al contrario, nuestra historia tuvo su auge de transformación
gracias a ellas, logrando un crecimiento exponencial en su más amplio sentido,
dentro de sus diversas esferas, una de ellas: la educación, y en efecto las tecnologías plantean nuevos
desafíos y perspectivas para esta, tanto en los propios educadores como en los alumnos.
Si
bien, la educación ha evolucionado hacia una sociedad moderna, hacia una época
de cambios, y todos ellos deben ser introducidos en el método de la enseñanza,
para configurar el proceso formativo del ser humano, advirtiendo sus riesgos,
problemas, y se dote a estas nuevas generaciones de las herramientas necesarias
para su conservación y continuidad social.
Es
importante señalar que esta visión es y debe ser tomada con sumo cuidado, ya
que se trata con la subjetividad de cada uno, influenciada por pautas
culturales, el consumo, de este llamado “ecosistema comunicativo”. La escuela
no solo debe lidiar con la multiplicidad de saberes contextualizados, sino
fomentar el juicio crítico, la mirada. Tomar como eje esas modificaciones,
tratando de poner en cuestión su funcionamiento, transformando y resignificando
sus sentidos, para su entendimiento, comprensión, apropiación o rechazo. ¿Y cómo? Interrogando certezas, partiendo de
estos marcos, y no anclarse en la conformación, más bien dirigiéndose al placer
que esta genera y por medio de ella buscar y explotar de algún modo las
estrategias posibles, para lograrlo. No es una tarea sencilla, requiere un
cambio organizacional significativo, inversión y capacitación. No obstante a la
larga puede hacer posible un mejor desempeño de los estudiantes, contribuyendo
a su autonomía y capacidad de discernir. Como fruto: Una realización personal
al alcance de una sociedad más justa y con mayor conciencia sobre su devenir.