“La economía de la atención”, supone la
inmediatez y lo fragmentario que signan estos tiempos se enfrentan con la
estabilidad que tradicionalmente necesitan las aulas para funcionar, nos dice Inés
Dussel. “Uno de los problemas de
las tecnologías es que portan muchas promesas: que van a cambiar el mundo, que
los chicos van a aprender fácil y rápido. Sin embargo, eso no sucede mágicamente.
Sigue dependiendo de la acción de buenos docentes y de escuelas que propongan
otro tipo de actividad. Es un desafío”, Señaló la experta en temas de educación
y cultura digital.Se habla de que las
escuelas no cambian nunca y que los docentes continúan resistiéndose. Y por
otro polo, se hace mención de que las tecnologías llegaron y si lo han hecho,
han modificado todo. Inés Dussel nos dice que hay que ser precavidos en relación
a como se reciben tales cambios y como estos se procesan. Porque la escuela es
una institución, que asume dichas transformaciones de forma lenta, por el hecho
de llevar consigo tradiciones muy instauradas. Tiene que pensar qué tomar de
las tecnologías. Porque así como un libro puede ser interesante, otro no lo puede
ser. Entonces, no es tanto el soporte o el medio en sí, sino qué te permite
hacer, qué complejidad tiene y qué desafíos plantea. La escuela tiene que
encontrar una posición de apropiarse de lo que realmente vale la pena.En Argentina muchos
docentes se entusiasman con la posibilidad de recapturar la atención de los
chicos, y según investigaciones, no siempre se ve que esté produciendo otro
tipo de conocimiento, otro tipo de procesos y desafíos intelectuales. Es
cierto, la atracción visual del fenómeno emocional más impactante compite con
las operaciones que propone la escuela, que son de distanciamiento y de una
emoción más moderada… Pero, hay
que oponerse al lenguaje dominante de la industria del entretenimiento cuando
es fácil y superficial sobre todo en términos de la escolarización, que tiene
que ir progresando en dificultad. Es importante que los chicos vayan accediendo
a textos más complicados, porque son necesarios en la sociedad y en la vida
distintos tipos de operaciones.Para abordar eso difícil,
pero importante que lo instantáneo parece dejar fuera, la
escuela debería lograr ser ese espacio
de lo difícil pero esencial. Un criterio para conseguirlo sería tratar de buscar cómo
volver interesantes ciertas actividades o propuestas, que les hablen más a los
chicos. No es tanto por dónde empiezo, sino con qué preguntas me dirijo. Y ello
supone un reto mayor.
En la política, en la
cultura, en la sociedad importa más el impacto de lo auténtico, de lo que me
emociona. Como sociedad tenemos un problema. Lo
que es verdadero va cambiando, pero al mismo tiempo tenemos un acuerdo
colectivo como sociedad. Cada vez es menos importante y
quizás
hay que recuperar ese costado de exploración de otros mundos, de otros
lenguajes. Por que lo
superficial también puede ser algo muy interesante y algo muy revelador de
otras cuestiones; Hay que pensar en la densidad de conexiones y caminos que
habita ese texto, esa experiencia. La escuela tendría que ocuparse de que haya
al menos alguna de estas experiencias más intensas, más exploratorias, de
entender la complejidad de los fenómenos y no quedarse boyando en ese montón de
contenidos. Pero hay una tensión muy clara. Por que cuando se llevan
nuevas tecnologías que tienen la promesa de lo intenso y lo divertido, un
docente en cuarenta minutos con treinta chicos no puede hacer ese proceso de
seguimiento más individualizado. El formato de la escuela no lo permite. Lo
único que puede hacer es algo superficial. Quizás se tiene que pensar en una
estructura más costosa pero que va a funcionar mejor.
Estamos acostumbrados a
pensar el aula de manera homogénea y hoy el saber es muy heterogéneo, no
solamente tiene que ver con el sector social, sino también con cómo se vinculan
con las tecnologías, es un mito que los nativos digitales ya saben hacer todo y
que las tecnologías capturan y resuelven el problema de la atención, que es un inconveniente
bastante notorio en la realidad contemporánea y en las escuelas.Sería bueno que haya más
formación sobre cómo usarlas. Hay elementos interesantes que hablan de una
búsqueda, de que la escuela dialogue más con lo contemporáneo. Entre las
tecnologías, una propuesta pedagógica a partir de los intereses de los chicos,
con poca conceptualización respecto de para qué las traigo, termina creando
mucha confusión. Actualmente,
se pasó del manual a la imagen visual sin una crítica. Y así como no se
decía en el manual cómo se produjo ese conocimiento, tampoco ahora se está
trabajando eso. Lo que termina pasando es que se instala cierto régimen de la
opinión donde lo único que importa es lo que yo pienso., pero con
carencia de fundamentación.
El aula es un espacio que tiene algunas características interesantes en cuanto a lo participativo, respecto del desarrollo de una argumentación oral, que es un valor y una habilidad importante en esta sociedad. Habría que pensar cómo dar fundamentos para esas opiniones, cómo pasar de la opinión al comentario organizado, a una crítica más estructurada, a traer ciertas operaciones del conocimiento escolar académico que son importantes para poder fundamentar mejor y crecer en la perspectiva que uno tiene. La escuela es un espacio valorado por la sociedad argentina, pero últimamente está deslegitimado, muy criticado. Si no está haciendo las cosas bien, en vez de dedicarnos a destruirla, riamos pensar en cómo podemos fortalecer lo que tiene que hacer bien. Tratar con el aprender a hablar, a escuchar, la perspectiva con otros, el diálogo con otras generaciones, porque la escuela es un espacio desafiante y una experiencia muy formativa.
El aula es un espacio que tiene algunas características interesantes en cuanto a lo participativo, respecto del desarrollo de una argumentación oral, que es un valor y una habilidad importante en esta sociedad. Habría que pensar cómo dar fundamentos para esas opiniones, cómo pasar de la opinión al comentario organizado, a una crítica más estructurada, a traer ciertas operaciones del conocimiento escolar académico que son importantes para poder fundamentar mejor y crecer en la perspectiva que uno tiene. La escuela es un espacio valorado por la sociedad argentina, pero últimamente está deslegitimado, muy criticado. Si no está haciendo las cosas bien, en vez de dedicarnos a destruirla, riamos pensar en cómo podemos fortalecer lo que tiene que hacer bien. Tratar con el aprender a hablar, a escuchar, la perspectiva con otros, el diálogo con otras generaciones, porque la escuela es un espacio desafiante y una experiencia muy formativa.
Biografía
Inés
Dussel es doctora en Educación y profesora investigadora del Departamento de
Investigaciones Educativas del Cinvestav, en México. Dirigio el área de Educación de Flacso entre 2001 y 2008.
En los últimos diez años se especializó en políticas y pedagogías de la imagen
a través de investigaciones y producción de materiales.LA FOTO. Elige el libro
Beautiful Data, un panorama de la visión y las tecnologías de la visión desde
1945 hasta ahora. "Una de las preguntas del libro es cómo es que dejamos
de preocuparnos porque la información fuera fidedigna. Me interesa para pensar
las condiciones actuales."

