jueves, 27 de octubre de 2016

"Imágenes poderosas"



  • Nombre: Gomez Débora

  • Profesorado de educación primaria, 1er año.

  • Instituto Catalina Caviglia de Visca.

  • Profesora: Consuelo Márquez.


  • Lenguaje Digital



Imagen mundial
Atentado terrorista hacia las “Torres gemelas”el 11 de septiembre del año  2001, en Estados Unidos.

Imagen personal:

“El esfuerzo y la vocación volcada en nuestras acciones, es la base para lograr nuestros objetivos y seguir de pie”.


"La clave para ser un buen docente, es su calidad y su esencia"


Recopilación de imágenes durante "el período de la dictadura militar en Argentina"( 1976-1983)







             

miércoles, 26 de octubre de 2016

“La esencia de la docencia”






     Hoy en día, la educación está en debate por la sociedad. Las polémicas, se sitúan alrededor de los actores encargados de transmitir los saberes necesarios a las generaciones venideras. ¿Y porque es un tema de discusión?, porque se trata de una actividad laboral permanente, que es pública. Por consiguiente, el docente es observado con desconfianza y carga sobre sus espaldas el peso de comentarios, generalmente negativos en cuanto a lo que “se cree o interpreta” de ellos. Pero… ¿Qué implicancias adjudican a dicho rol?
Si bien, ser un profesional  de la enseñanza es un gran desafío. Ya que no solo corresponde al dominio de contenidos y capacidades cognitivas sino también al desarrollo de  aptitudes y habilidades variadas para descubrir las necesidades de cada uno de los educandos. Considerando ante la diversidad,  que cada caso es particular. Y ello no implica homogeneidad, más bien hace a la competencia profesional.
Despertar la curiosidad, el interés y la motivación en el estudiante  mediante estrategias y métodos de enseñanza más dinámicos, harán que el aprendizaje no quede en el “intento” y genere grandes resultados, y en ello el “transmitir la cultura es una de las tareas centrales de la educación y de la escuela”, señala la autora Alejandra Birgin y Dussel Inés. Y es de aquí que se desprende una cuestión fundamental en torno a la ilustración presente, donde puede observarse claramente a una docente, restringiendo las diferencias ideológicas de los jóvenes aprendices, limitándolos a un único pensamiento y forma de interpretar la realidad.
El psicoanalista Jacques Hassoun sostiene que “una transmisión lograda es una transmisión interrumpida en algún punto. Deja aparecer la diferencia y permite que la generación siguiente recree ese legado de una forma original y única”. En este sentido, la transmisión no es una reproducción idéntica  de lo mismo, entonces no podemos permitir la negación de lo nuevo.Ser docente supone  brindar las herramientas necesarias para que el sujeto pueda superarse a sí mismo.
Pese a esta centralidad, años anteriores el concepto de educación fue tomado en términos adulto-céntricos y autoritarios. Emile Durkheim afirmaba que, “la educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre aquellas que no están todavía maduras para la vida social… Como una relación definida y estructurada por los adultos, en la que los niños deben aprender el destino social que les está asignado”. Michel de Certeau señalo que, “la autoridad es un vínculo social que asume distintas formas. Es la relación que promueve obediencia, respeto y que establece un vínculo asimétrico entre dos sujetos”. Cabe destacar que,  el acto pedagógico siempre va a tener una autoridad y esta será quien transmita esos conocimientos. Sin embargo, no es necesario imponer una supremacía anti democrática y excluyente a la hora de desempeñar tan noble tarea: La docencia. Las experiencias acumuladas a lo largo de los años no hacen al “experto”.El maestro puede ser conocedor de todas las disciplinas, pero finalmente no terminan de conocer del todo algo.
Ser un guía en la trayectoria formativa de los educandos, permitirlo, generará un espacio de intercambio muy rico, de reflexión amplia y construcción critica. Y en ese intercambio de ideas, ambos actores: tanto maestro como estudiante se verán beneficiados. Porque la formación del  primero, no acaba con la adquisición del título. Alejandra Birgin y Dussel Inés señalan que,  “en las instituciones formadoras de docentes se brinda un espacio y un tiempo específico de preparación formal, pero que allí el tramo formativo ni comienza,  ni se agota”. Ser docente consiste en aprender día a día de “un otro”; del seguir capacitándose. Tomando nuevas ideas y nutriéndose de ello,  de lo improvisto, partiendo de un tipo de profesionalidad amplia y desarrollada, como sugiere el autor Francisco Imbernon, en contraposición a una profesionalidad restringida, como se refleja en la imagen.
Si uno observa con detenimiento la misma, podrá apreciarse también, el concepto de “normalización”. Con esto apuntó a los objetivos que se tenían hasta no hace mucho en torno a las políticas efectuadas en nuestro país,  Argentina. Donde el educador era el portador de una cultura que debía imponer a un sujeto socialmente inepto e ideológicamente peligroso, con el propósito de civilizarlo, en otras palabras “Normalizarlo”. Desde esta perspectiva la docente representa esa “normalidad”, a la que los niños deben adaptarse por ser disimiles. Ahora bien, ¿esto aún se manifiesta en nuestros días? o, ¿existe un espacio de interés por el otro?... Antonio Novoa, menciona que “el pensamiento educativo ha estado marcado por el conformismo”, y es de aquí un empobrecimiento de las prácticas educativas al cerrarse bajo una idea errónea, que acuñe a la resignación. “Es importante pensar en el futuro, sin olvidar el presente”, agrega.
Cabe concluir que, el  sistema educativo se argumenta en la necesidad de un profesor con un alto grado de capacidad de actuación sobre su práctica, de adaptabilidad a las situaciones conflictivas y cambiantes del contexto social. Ya que la responsabilidad de los educadores no es cumplir mecánicamente con un mandato, sino analizar cuál es la transmisión cultural que debe tener lugar hoy. Brindando de este modo, una educación de calidad-y ese es el mayor reto- en donde exista un espacio cordial, de reciprocidad y confianza, en donde el estudiante cumpla un papel activo y pueda desenvolverse plenamente, a pesar de las divergencias y conflictos que supone encontrarse en un mismo espacio. Con el fin de promover un aprendizaje significativo y en ellos quede una huella. Formando y no deformando aquellas cualidades, quizás ocultas, y desplegando al máximo sus potencialidades.

El sentirse en agrado con ello, desafiara y deshará  el concepto de desvalorización que nos es impuesto  por la sociedad actualmente, porque solo depende de nosotros acabar con apreciaciones negativas y alcanzar el éxito.

Referencias bibliográficas:

-Birgin, Alejandra y Dussel, Inés: “Rol y trabajo docente”. Aportes para el debate curricular. Trayecto de Formación General Gobierno  de la Ciudad de Bs. As. CEPA, 2000.
-Imbernon, Francisco: “La formación y el desarrollo profesional del profesorado”, Cáp. II: “Maestro de todo, sabio de nada. La función docente”. Editorial Grao, Barcelona 1994-
-Antonio Novoa: “La nueva cuestión central de los profesores”. Exceso de discursos, pobreza de prácticas. Editorial: La educación entre dos siglos.

“El lenguaje de las imágenes”:¿Es posible enseñar y aprender a mirar? Ana Abramowski.


     Actualmente vivimos en un entorno visual, pero únicamente la actividad humana puede activarlo dándole sentido.
Si bien el uso de las imágenes en el ámbito escolar ha cobrado un papel protagónico en la educación durante los últimos años. En efecto, Ana Abramovski sugiere que la escuela es hija de la imprenta, y por lo tanto del texto escrito y esto ha subestimado lo audiovisual y desconocido, ya que las imágenes  pueden aportar valiosos conocimientos.
Mirta Lobato plantea que, “las fotografías pueden ser impactantes, pueden herir nuestra sensibilidad y nuestro corazón, pero son mudas. Entonces, la pregunta es como las hacemos hablar”. Para ello, interpretar una imagen requiere de ciertas herramientas que el alumno debe manejar y ello forma parte del rol docente, el  cual no es una tarea sencilla. Es un desafío.
Los educadores no podemos desconocer la inmediatez y facilidad con la que nuestros jóvenes pueden acceder a una amplia variedad de imágenes, de diversas índoles, por lo tanto  debemos asumir la responsabilidad de educar la mirada de los sujetos, sobre qué ven y de qué modo lo hacen. Por que trabajar livianamente con ellas,  puede llevar a que surjan malas interpretaciones. Cabe señalar que es posible “enseñar y aprender a mirar”.
Pero, “Educar la mirada” requiere de:

  • ·         Polisemia de las imágenes: múltiples significados, no son transparentes.
  • ·         Relacionar ver- saber: Frente a una imagen no todos vemos lo mismo, una imagen puede cuestionar o desestabilizar nuestros saberes.
  • ·         Vinculo de las imágenes con la palabra: a veces una imagen nos deja mudos, nos sobrepasa. Las palabras “no alcanzan”.
Este proceso, ha traído consigo  un cambio en la manera tradicional en la que se conceptualizada el ejercicio de la comunicación.
Por lo tanto,  el docente debe utilizar las mismas como un disparador de los contenidos que quiera enseñar, explorando que tipos de conocimientos producen. De este modo, se logrará un espacio más dinámico, provocando en el espectador mayor curiosidad y motivación.
Una de las estrategias para guiar la lectura y observación de las ilustraciones es la formulación de preguntas que permitan al estudiante desmenuzar, construir, relacionar conceptos y aprovechar los conocimientos previos, con el propósito de entenderlas desde una perspectiva más constructiva, contemplando las mismas con otros recursos didácticos y reconociéndolas como fuentes de información útil. No tomándolas como un pasatiempo, ni parte secundaria de la lectura, si no para complementar el texto escrito, que generalmente es quien se lleva toda la atención.




“Las imágenes están en las paredes de la escuela, en los museos, en los libros, en los sitios web, en los entornos virtuales de aprendizaje, en las calles. Solo resta que comencemos a mirarlas”.

Bibliografía