Actualmente vivimos en un entorno
visual, pero únicamente la actividad humana puede activarlo dándole sentido.
Si bien el uso de las imágenes en el
ámbito escolar ha cobrado un papel protagónico en la educación durante los últimos
años. En efecto, Ana Abramovski sugiere que la escuela es hija de la imprenta,
y por lo tanto del texto escrito y esto ha subestimado lo audiovisual y
desconocido, ya que las imágenes pueden aportar
valiosos conocimientos.
Mirta Lobato plantea que, “las
fotografías pueden ser impactantes, pueden herir nuestra sensibilidad y nuestro
corazón, pero son mudas. Entonces, la pregunta es como las hacemos hablar”.
Para ello, interpretar una imagen requiere de ciertas herramientas que el
alumno debe manejar y ello forma parte del rol docente, el cual no es una
tarea sencilla. Es un desafío.
Los educadores no podemos desconocer
la inmediatez y facilidad con la que nuestros jóvenes pueden acceder a una
amplia variedad de imágenes, de diversas índoles, por lo tanto debemos asumir la responsabilidad de educar
la mirada de los sujetos, sobre qué ven y de qué modo lo hacen. Por que
trabajar livianamente con ellas, puede llevar a que surjan malas interpretaciones. Cabe
señalar que es posible “enseñar y aprender a mirar”.
Pero, “Educar la mirada” requiere de:
- · Polisemia de las imágenes: múltiples significados, no son transparentes.
- · Relacionar ver- saber: Frente a una imagen no todos vemos lo mismo, una imagen puede cuestionar o desestabilizar nuestros saberes.
- · Vinculo de las imágenes con la palabra: a veces una imagen nos deja mudos, nos sobrepasa. Las palabras “no alcanzan”.
Este proceso, ha traído consigo un cambio en la manera tradicional en la que
se conceptualizada el ejercicio de la comunicación.
Por lo tanto, el docente debe utilizar las mismas como un
disparador de los contenidos que quiera enseñar, explorando que tipos de
conocimientos producen. De este modo, se logrará un espacio más dinámico,
provocando en el espectador mayor curiosidad y motivación.
Una de las estrategias para guiar la
lectura y observación de las ilustraciones es la formulación de preguntas que
permitan al estudiante desmenuzar, construir, relacionar conceptos y aprovechar
los conocimientos previos, con el propósito de entenderlas desde una
perspectiva más constructiva, contemplando las mismas con otros recursos
didácticos y reconociéndolas como fuentes de información útil. No tomándolas
como un pasatiempo, ni parte secundaria de la lectura, si no para complementar
el texto escrito, que generalmente es quien se lleva toda la atención.
“Las imágenes
están en las paredes de la escuela, en los museos, en los libros, en los sitios
web, en los entornos virtuales de aprendizaje, en las calles. Solo resta que
comencemos a mirarlas”.
https:/m4r7ac.wordpress.com/tag/reflexion-aspectos-y-dimensiones-del-lengusaje-audiovisual/

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