miércoles, 26 de octubre de 2016

“El lenguaje de las imágenes”:¿Es posible enseñar y aprender a mirar? Ana Abramowski.


     Actualmente vivimos en un entorno visual, pero únicamente la actividad humana puede activarlo dándole sentido.
Si bien el uso de las imágenes en el ámbito escolar ha cobrado un papel protagónico en la educación durante los últimos años. En efecto, Ana Abramovski sugiere que la escuela es hija de la imprenta, y por lo tanto del texto escrito y esto ha subestimado lo audiovisual y desconocido, ya que las imágenes  pueden aportar valiosos conocimientos.
Mirta Lobato plantea que, “las fotografías pueden ser impactantes, pueden herir nuestra sensibilidad y nuestro corazón, pero son mudas. Entonces, la pregunta es como las hacemos hablar”. Para ello, interpretar una imagen requiere de ciertas herramientas que el alumno debe manejar y ello forma parte del rol docente, el  cual no es una tarea sencilla. Es un desafío.
Los educadores no podemos desconocer la inmediatez y facilidad con la que nuestros jóvenes pueden acceder a una amplia variedad de imágenes, de diversas índoles, por lo tanto  debemos asumir la responsabilidad de educar la mirada de los sujetos, sobre qué ven y de qué modo lo hacen. Por que trabajar livianamente con ellas,  puede llevar a que surjan malas interpretaciones. Cabe señalar que es posible “enseñar y aprender a mirar”.
Pero, “Educar la mirada” requiere de:

  • ·         Polisemia de las imágenes: múltiples significados, no son transparentes.
  • ·         Relacionar ver- saber: Frente a una imagen no todos vemos lo mismo, una imagen puede cuestionar o desestabilizar nuestros saberes.
  • ·         Vinculo de las imágenes con la palabra: a veces una imagen nos deja mudos, nos sobrepasa. Las palabras “no alcanzan”.
Este proceso, ha traído consigo  un cambio en la manera tradicional en la que se conceptualizada el ejercicio de la comunicación.
Por lo tanto,  el docente debe utilizar las mismas como un disparador de los contenidos que quiera enseñar, explorando que tipos de conocimientos producen. De este modo, se logrará un espacio más dinámico, provocando en el espectador mayor curiosidad y motivación.
Una de las estrategias para guiar la lectura y observación de las ilustraciones es la formulación de preguntas que permitan al estudiante desmenuzar, construir, relacionar conceptos y aprovechar los conocimientos previos, con el propósito de entenderlas desde una perspectiva más constructiva, contemplando las mismas con otros recursos didácticos y reconociéndolas como fuentes de información útil. No tomándolas como un pasatiempo, ni parte secundaria de la lectura, si no para complementar el texto escrito, que generalmente es quien se lleva toda la atención.




“Las imágenes están en las paredes de la escuela, en los museos, en los libros, en los sitios web, en los entornos virtuales de aprendizaje, en las calles. Solo resta que comencemos a mirarlas”.

Bibliografía 


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